Quince quinces y un chorlito


Árboles muertos llenos de vida

Los árboles muertos son un componente fundamental de los bosques bien conservados. Forman parte de su dinámica natural participando en distintos procesos físicos y químicos, al tiempo que proporcionan refugio y alimento a gran número de especies animales y vegetales.

Desgraciadamente la actual obsesión de nuestros gestores por un “monte limpio” hace que no podamos disfrutar del bosque en su plenitud. Con la higiene por bandera se retiran del bosque todos los elementos que no se consideran útiles o productivos, reduciendo su diversidad, tanto de estructuras como de seres vivos.

Hoy la mayor parte de nuestros bosques no merecen tal nombre. Son tristes cultivos más o menos uniformes en los que el único objetivo es la extracción de madera.

Ojalá llegue el día en que no haya que mostrar una rubia desnuda sobre un árbol caído para estar seguros de que la mayor parte de los observadores encuentren la imagen deseable y hermosa.



Ingenieros florestales del siglo XXI
17/11/2009, 19:13
Filed under: sinsorgadas | Etiquetas:

Al ingeniero el ingenio se le supone. Es una capacidad innata. Cuando se encuentra en una situación límite sabe aprovechar las enseñanzas recibidas, cúmulo de conocimiento heredado de sus mayores. Sin ir más lejos a Engracia se le jodió el otro día la forcípula en el monte y ni corta ni perezosa apañó una ingeniosa herramienta de medida. Piensa patentarla.



El Parque Natural de Aizkorri, otra vez de enhorabuena
04/11/2009, 22:14
Filed under: biodiversidad, conservación | Etiquetas: , , ,

Si es que las buenas noticias suelen venir por parejas…

No hace cuatro días que supimos que la Diputación de Gipuzkoa se plantea reducir la población de esos molestos buitres que merodean por las peñas de Aizkorri (¡ya era hora!) y hoy nos enteramos de un nuevo y grandioso descubrimiento arqueológico que pone a esta sierra en el lugar de honor que le corresponde:

¡La Primera Guerra Mundial

tuvo uno de sus frentes más activos en Gipuzkoa!

Como lo oyen. El frente occidental, que los estudiosos del tema situaban en la frontera entre Francia y Bélgica, alcanzó tierras guipuzcoanas. Las batallas a las que nos referimos se desarrollaron en 1917 en las campas de Urbia. Un equipo de investigadores de la Fundación Solsticio de Otoño, compuesto por dos arqueólogos y una taxidermista de Durango, ha hallado evidencias que permiten reinterpretar lo que hasta ahora se creían dolinas de disolución. Estas depresiones del terreno no son otras cosa que crateres originados por la explosión de proyectiles de artillería.

crater obus_

El crater del obús en primer término, al fondo Aizkorri

Los objetos hallados en el fondo de los cráteres no dejan lugar a dudas. En las primeras excavaciones, en septiembre del presente año, aparecieron restos de metralla, que desconcertaron a los investigadores e hicieron temer por el éxito de la campaña (cabe recordar aquí que inicialmente los trabajos tenían como objetivo el valorar la idoneidad geológica de la zona para instalar un aquapark). Pero poco después, el 16 de octubre, veía la luz el casco que muestra la fotografía, tornando la incertidumbre en alegría. Un auténtico casco de la Gran Guerra, usado por la infantería francesa y conocido en su tiempo como Casque Adrian.

Casco IWW

Debajo del casco se hallaban los restos de su infortunado dueño. Los primeros datos de la autopsia revelan que el soldado se encontraba durmiendo cuando le sorprendió el proyectil (un GR18 probablemente lanzado desde un obús de 210 mm), por lo que es probable que no se apercibiera de la tragedia que se avecinaba. No hay mal que por bien no venga, él perdió la vida y nosotros ganamos una excusa para construir un chiringuito conmemorativo del evento.

La batalla de Urbia_1917

Línea de obuses en la Batalla de Urbia

¿¡Qué más se puede pedir!? Ovejas, yeguas, pastores, quesos, frailes,… y ahora ¡un parque temático sobre la Primera Guerra Mundial! La tan ansiada Q de Calidad Turística está mucho más cerca. ¿Quién quiere biodiversidad, Red Natura 2000, flores, bichos y esas vainas pudiendo tener balnearios, teleféricos, spases, fondas y parques eólicos?

¡Pogreso es lo que necesitamos y no tanto ecologista toca-cojones!